Nuestro punto de encuentro es
el parking de la Cueva de Pozalagua.
Aunque parezca mentira, esta vez, estamos todos a la hora acordada en el
aparcamiento. Hoy vamos cuatro espeleólogos por parte de AKELAR a la cita. La intención es descender hasta el Sifón Terminal Del Carlista junto a nuestros amig@s.
Hacemos reparto de material
para afrontar la senda de subida, que ha de llevarnos hasta la boca de la sima.
Algun@s entramos en la turista Pozalagua
para dar tiempo a l@s que instalan, y con el claro objetivo de ver una foto de
un compañero nuestro. En la foto aparece junto a su padre en tiempos de
exploración siendo un chavalito. ¡Cómo pasan los años!, jejeje
Su entrada se localiza próxima
al Pico Carlista de las Peñas de Ranero, a una altura de 712m.
Una boca de 4m de largo y 1m de ancho nos hará de entrada a una vertical de 60m
en forma de tubo o agujero de gusano. Esta vertical nos situara en la campana
de la gran sala GEV (Grupo
Espeleológico Vizcaíno). Una pequeña repisa nos dejara hacer pie para observar
el volado de 84m que nos separa del fondo de la sala. Para nosotr@s, esta
vertical lo constituye un pozo único con dos partes bien diferenciadas. La
primera vertical de 60m está constituida en tres tramos. El primer P26 nos
llevara hasta la repisa del pasamano, de aquí dos tramos más, un P25 y P17 bien
fraccionados,que nos dejan en la repisa del ultimo volado de 84m. A partir de
aquí nosotr@s colocamos dos líneas de descenso que harán más amena la subida.
Toda la instalación se encuentra con químicos gracias a la labor del EEL, allá por el 2010.
Una vez en la repisa sentimos la inmensidad que se intuye bajo nuestros
pies, la gran sala del Carlista no
deja indiferente a nadie, un gran abismo de oscuridad cubre toda la sala GEV, que solo nuestras potentes
frontales son capaces de cortar por momentos
Aprovechamos el descenso para
sentir la sensación de libertad, de belleza, la soledad, el silencio…mientras
descendemos por este manto de oscuridad recordamos a Jon Arana en el año 1958 conquistando el vacío. La luz de nuestras
frontales no siempre alcanza su objetivo, pero mientras giras sobre la cuerda
hay momentos que si te da para vislumbrar las paredes y sentirte insignificante
ante tanta magnitud. Mientras sigues girando en tu descenso en medio del oscuro
vacío, otra vez vienen a nuestra mente estos “conquistadores del vacío”, que
ayudados por escalas y con la luz de sus carburos, descubrieron para el mundo
la Gran
Sala GEV. Con unas dimensiones de 497m de largo por 287 metros de ancho y
97m de alto.
Mientras esperamos el
reagrupamiento en el fondo de la cavidad y vemos descender a nuestros
compañeros por la gran sala oscura, intentamos mentalmente hacernos una idea de
sus dimensiones, pero cuando realmente empiezas a darte cuenta de lo grande que
es, es cuando comienzas a caminar por su interior. Enormes bloques que
encontramos a nuestro paso hacen que extrememos la precaución ante un resbalón,
el lodo que encontramos colmata la huella de nuestras suelas, y estas por
momentos se niegan a mantenernos firmes.
Mientras seguimos bajando por
la gran sala siguiendo los hitos y llegamos a su parte baja empiezan a dejarse
ver los espeleotemas, por el techo y paredes, así como gigantescas columnas que
llaman nuestra atención.
Mientras continuamos hacia el
famoso sifón para hacernos la singular foto, destreparemos algunos pasos con
cuerda fija. Los hitos nos conducen hasta la sala Manuel Iradier. Esta sala como todo en el Carlista es de grandes dimensiones. En el fondo de la sala nos
encontraremos con una trepada de tres metros instalada en fijo con una cuerda
de nudos, y un cartel que pone sifón con una flecha. De aquí accedemos a la
zona alta de la Sala Estella o al
balcón de la sala. Para descender a la sala hay una cuerda en fijo de esas
maneras que nosotr@s no lo contamos pero que tú lo intuyes. Tras atravesar esta
sala llegamos al sifón terminal del Carlista, estamos en la Sala G.U.M. Aquí toca hacerse las fotos de
rigor. Nos encontramos a una profundidad de -355m, por el aspecto que presenta
el sifón por el no pasan los años, se encuentra en muy buenas condiciones.
Ya solo queda salir y
compartir con los/as amigos/as mediante una cena y unas cervezas la pequeña
aventura de hoy.
Desde que la zona fue
declarada parque natural de Armañon 2006, el acceso es restringido bajo
permiso. A día de hoy es aconsejable pedir permiso para la visita a esta
cavidad. El permiso no se deniega a ningún espeleólog@ federado y lo tramita el
departamento de medio ambiente de la Diputación de Bizkaia.
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