martes, 12 de junio de 2018

CUEVA DE IGUARAN (2)



Volvemos a visitar esta vieja conocida situada en la sierra de Entzia. Esta vez, los que estábamos solo conocíamos la parte seca (rio arriba). Ninguno habíamos estado río abajo, y, como alguno no quería mojarse, dividimos el grupo en dos: uno para cada lado del río.





Los compañeros que iban a la parte de rio arriba (más corta que rio abajo), nos acompañaron hasta el comienzo del río, bueno, realmente hasta donde tocaba empezar a mojarse.


Ya ahí nos ponemos los neoprenos, marcamos hora tope de salida para juntarnos, nos despedimos de los compis, y para el agua, eso sí, con alegría….




El comienzo en el agua es elegante: primero un paso bajo en el que te mojas bastante; le sigue un coqueto meandro que también cubre y de donde se vuelve a salir a un cauce bajo.


A partir de aquí, encontramos un poco de todo: pozos, cascadas, algo de cuerda, gateras, pasitos bajos…. Vamos, de lo más divertido.







Encontramos también elegantes rincones entre los que destaca la primera cascada.
Lo cierto es que vamos disfrutando como niños y el tiempo va pasando deprisa, muy deprisa, sin apenas darnos cuenta. Y es que eso de salsear no ayuda..., pero que le vamos a hacer, si a fin de cuentas eso es lo que más nos gusta…


Así que, antes de lo que esperábamos, se nos hizo la hora de salir, ya que los horarios sì que hay que cumplirlos.



Una vez más se nos quedó mucho por ver, pero tampoco es que importe, ya que lo que disfrutamos no nos lo quita nadie, y la cueva sigue ahí, así que volveremos, sin duda.
Eso sí, de manera inusual, esta vez salimos de la cueva pronto, hasta demasiado pronto me atrevería a decir, para lo que solemos acostumbrar. A veces pasa, pero solo esperamos que no sirva de precedente.

 

jueves, 10 de mayo de 2018

ARRAZTOKO ZULOA






En esta ocasión nos desplazamos a la localidad guipuzcoana de Mendaro, con la gran ocasión de que Evaristo nos acompañe para enseñarnos esta cavidad. Nuestro anfitrión se ha criado en la zona y es un gran conocedor de todos los agujeros que hay en toda la misma,  explorándolos desde temprana edad.






 Momento mágico cuándo se re-encontró con Chucho compañero de aventuras tiempo atrás y que por circunstancias de la distancia, llevaban tiempo sin juntarse, por lo que cuando se han visto la amistad ha aflorado recodando anécdotas y momentos entrañables. Bonito episodio. Pero tenemos una sima por delante, por lo  que nos desplazamos hasta el caserío Lizarola para acceder al pozo de entrada, con sus 20 metros, y que nos deja en un pasamanos instalado en fijo que bordea la sima, que sigue bajando hasta quedarse sin continuidad.





Por lo que a mitad rodeamos y hacemos una pequeña escalada de unos 5 metros asegurándonos a otra cuerda fija. De aquí nos encontramos con una estrecha diaclasa desfondada de unos 6 metros para lo que ponemos otra cuerda, que nos hará sudar a la vuelta por su estrechez en la cabecera. Varios pozos casi seguidos nos dejan en la sala de la encrucijada o del cruce, donde la cueva se distribuye en diferentes ramales. Por el nutrido grupo que somos decidimos ir a lo más representativo de la sima (aunque algunos, para variar, ya habían salseado por otras galerías), la sala de los monolitos y sala ojival.







 Así que de la sala del cruce a mano izquierda vemos una grieta que nos hace escalar unos 6 metros, para lo que ponemos una cuerda para asegurar al resto. Salvado este punto avanzamos hasta quedarnos con las bocas abiertas con la sala de los monolitos que mucho nos recuerda al casco del guerrero de Mendukilo. Hacemos fotos, otros comen y otros suben por una cuerda que estaba instalada para ver un piso que fue un río fósil, y  que da al techo de la sala Ojibal, es aquí de donde sacaron un esqueleto perfecto de un gran murciélago.




Sin tiempo de mucho más bajamos hasta la cabecera de la sala Ojibal, y ya de regreso reparamos en unas excéntricas muy interesantes.
Se nos ha hecho tarde así que escalonadamente nos retiramos en busca del calor y de la luz natural. Gran sorpresa cuando nos estábamos cambiando,el baserritarra del caserío  Lizarola nos invitó  a una sidra espectacular, muy rica, con un punto de burbujeo. Creo que ninguno  habíamos probado una sidra así.
Gran día y magnífico anfitrión al que agradecer su atención y disponibilidad para enseñarnos esta cavidad.
Más info: http://espeleoizarraitz.blogspot.com.es/2018/01/la-sima-de-arrazto.html





Espeleólog@s Evaristo, Mayte, Rebeca, Chucho, Andoni, Patri, Josu, Bea,  Joseba, Ismael, Gorka, Roberto

miércoles, 2 de mayo de 2018

MENDIKUTE, SIMA Y CUEVA





De la mano de la Federación Navarra de espeleología nos dirigimos a Tolosa en un día lluvioso de abril donde el cielo parecía haberse roto.  Subimos hasta el barrio de Urkizu donde habíamos quedado. De aquí nos aproximamos con los vehículos hasta la zona más próxima a Mendikute.





Todos preparados, nos dirigimos a la cueva pero por las prisas y la lluvia, dejamos atrás a tres compañeros que por desgracia no nos encuentran a la primera, y emprenden un bonito paseo que les llevará hasta la cima de Mendikute. Castillo defensivo de la época del reyno de Navarra, que según cuentan podía tener conexión con la cueva que vamos a visitar.


Por suerte nuestros amigos nos encuentran a la bajada del monte cuando entrábamos a la gruta. Pequeña en desarrollo pero bien formada, que nos lleva por una galería hasta una trepada final que termina en lo más alto, con un caos de bloques que se puede suponer la conexión con la fortaleza.







En la galería podemos ver dos gateras a la derecha. La primera la encontramos hacia la mitad, un paso estrecho imposible que hará sudar y dudar, da acceso a una pequeña sala con un laguito al final. La segunda gatera, más clara, se encuentra a los pies de la trepada final. Cabe reseñar marcas de oso y diversa fauna en la que destacan varios pseudoescorpiones.







Después acudimos a la sima próxima, que empieza con un pozo de 10 metros donde se emplean a fondo  Ibai y Adei , nuestros benjamines, e Iñaki  que es de sus primeras simas. De la base del pozo, bajamos una rampa hasta dar con un desfonde en el que ponemos una cuerda para salvar los 10 metros de desnivel, que excepto 2 metros verticales iniciales el resto es una cuesta muy pronunciada. 





Al poco llegamos al final, pero cuando algo se acaba se dice que hay que buscar un empiece y así es, nos encontramos con una gatera a la derecha que nos hace jugar  las contraposiciones y estiramientos varios, para llegar a una preciosa sala con bonitas formaciones, lástima que aquí sí que se termina. Así que tenemos que retornar.







Magnífico día en el que la lluvia finalmente nos ha dado una tregua para poder disfrutar de la gran compañía y amistad, que es lo mejor de todo. Siempre para disfrutar al máximo.



Espeleólogos:  Iñaki & Adei, Joseba & Ibai, Xabier & Iñaki, Txutxin, Jose, Felipe, Maite, Rebeca, Jose, Bea,  Ismael, Pablo, Gorka