jueves, 8 de marzo de 2018

LA SARGA – EN BUSCA DE LA SALA PERDIDA

la sarga 





 EN BUSCA DE LA SALA PERDIDA 
Esta vez volvemos a la sarga, teníamos trabajo pendiente, varios compañeros nos contaron, que no recuerdan donde, pero vieron una “sala sorpresa”, que no han vuelto a ver, ni recuerdan bien por donde estaba, pero nos aseguran que haberla, “haila”.

Pese a alguna baja a última hora, nutrido grupo el que nos juntamos, y con ganas, que al final es lo que cuenta.





                 La llegada al aparcamiento resultó divertida, había más nieve de la que pensábamos en la pista, lo que hizo que los coches patinaran, y al final hubo que optar por usar el método de tracción manual, es decir, palos bajo las ruedas, y a empujar, pero conseguimos llegar al aparcamiento.
Desde este, el “paseo” hasta la sima, nos lleva unos 50 minutos, aunque es mayormente cuesta abajo, la nieve nos frena el paso, además de algunos, que no sabe aguantar sin tirar bolas, pero eso sí,  hay que ver como se lo pasan…
Ya en la boca, Patxi instala la primera línea, por la que ya habíamos bajado otras veces, y Antonio ve dos spits por otro sitio, por el que monta la segunda vía, que resultó más elegante y directa.





  
 Ya abajo, otro salto de unos 8 metros nos deja en la zona de las galerías. Aquí, Santi y Isma, bajan por un agujero que teníamos pendiente mirar, resultó ser un pozo de unos 25 metros, que comunicaba con el desfondado de la entrada.
De la base del pozo, continuamos por una galería, que estaba balizada y con la curiosidad de que  , colgaban unos cuatro murciélagos en la cuerda de la baliza, singular cuando menos .





Ya aquí, división de tareas, unos fueron a enseñar a Jose las distintas galerías, otros, a mirar por la sima si encontraban la sala, y el resto a otro pozo que teníamos pendiente y que soplaba un poco. En el pozo nos quedamos cuatro personas, en principio 2que bajan y 2 de apoyo, ya que el pozo es estrecho, muy estrecho. Hacia los 35 metros el pozo se colapsa, y hubo que desobstruir para continuar unos 10 metros más, hasta zona impracticable, en la que se desobstruyo, pero sin resultados,  eso sí, se seguía notando algo de aire. Pero la hora mandaba, y según habíamos acordado con el resto de compañeros, tocaba salir, y lo primero es lo primero.






Por otro lado, mientras los de abajo sudaban quitando piedras, el “equipo de apoyo” tenía que hacer uso de la manta, para no pasar frío, eso sí, ahí estuvieron para ayudar y apoyar en todo lo que hiciese falta. Eso también es  espeleo, y de la buena…
Los compañeros que fueron a investigar por la cavidad, tampoco encontraron nada, y salieron poco después de los que fueron a ver la cueva, y que también miraron un poco de paso, claro. Estos primeros según salían desmontaban una línea, según lo acordado, ya que a los compañeros que se  quedaron en el pozo, les tocaba cargar con la mayor parte de las cosas. 




Estos salieron los últimos, ya de noche, y entre los petates y la nieve, tardaron como 1 hora 20 minutos en llegar al coche.
Un día fabuloso y trabajoso para algunos, que les toco sudar de lo lindo. Y como olvidar a nuestro compañero Jose, que a sus 75 años, recorrió toda la cueva y bajo y subió por las cuerdas como un auténtico chaval.




Se dice que cuando algo suena mucho o se reitera en demasía, a veces  pasa a ser un mito, y que a su vez este, puede acabar convirtiéndose en leyenda……..

Y, como no creemos mucho en estas cosas…. Habrá que volver a ver si por fin damos con la ya famosa sala, y lo que surja, claro.

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